España después de las elecciones generales 2015

Un cambio en la distribución del voto de los Españoles ¿A qué partidos votamos ahora?

Una cosa está clara. Después de la elecciones generales celebradas en nuestro país el pasado día 20 de diciembre de 2015, el panorama político español ha dado un giro de 180 grados. Si, hasta este momento, estábamos acostumbrados a que los dos grandes partidos, es decir, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español monopolizaran el poder sin necesidad de llegar a grandes acuerdos con otras formaciones, debido a la irrupción de las fuerzas emergentes Podemos y Ciudadanos, ahora todo es diferente ya que, sin el apoyo de estos, es prácticamente imposible formar gobierno.

El panorama político es bastante complejo y el futuro se atisba, como mínimo, muy incierto. El Partido Popular, pese a la afluencia casi diaria de presuntos casos de corrupción política, y las controvertidas medidas que ha tomado en la pasada legislatura como la ley mordaza,  ha sido la fuerza que ha resultado ganadora en estas elecciones a tenor del número de escaños y de votos obtenidos, tiene muy complicado poder formar gobierno. Y es que, más allá de la posible abstención de Ciudadanos en la votación de investidura que tendrá lugar el próximo 13 de enero, la realidad es que entre ambos no suman la mayoría suficiente como para conseguir que Mariano Rajoy repita como presidente durante otra legislatura.

Un acuerdo del Partido Popular con cualquier otra formación que no sea Ciudadanos parece, a día de hoy, casi un disparate. El PSOE fuerza con la que los populares parecen desear formar una ‘gran coalición’, está anunciando por activa y por pasiva que no va a pactar con la formación de Mariano Rajoy. Es cierto que entre ambos sí obtendrían la mayoría suficiente como para formar un gobierno estable, pero las diferencias ideológicas y la situación del partido liderado por Pedro Sánchez parecen hacer imposible esta alianza.

Podemos, la formación liderada por Pablo Iglesias, puede tener la llave necesaria para desatascar esta compleja situación. Si bien es cierto que es impensable que puedan acabar dando su apoyo al Partido Popular, no es tan descabellado que sí lo hagan con la formación de Pedro Sánchez con el objetivo de formar una gran coalición de izquierdas. Eso sí, es necesario apuntar varios aspectos que pueden acabar marcando la diferencia. En primer lugar, el referéndum de autodeterminación de Cataluña, una línea roja que Podemos no está dispuesto a cruzar, es un tema de conflicto que puede acabar dando al traste con las negociaciones.

Otro problema al que se enfrentaría esta supuesta coalición de fuerzas de izquierdas es que, entre Podemos y PSOE, no alcanzan el número suficiente de escaños como para investir un presidente. Parece claro que IU con Alberto Garzón a la cabeza podría estar dispuesta a dar su apoyo a este pacto pero, al contar con solo 2 diputados, haría falta que más formaciones prestaran su colaboración. Esquerra Republicana de Catalunya, Bildu, PNV y, en definitiva, todas las formaciones regionalistas y que, en algunos casos, pueden tildarse de radicales que cuentan con un número de representantes importantes tendrían la última palabra.

En definitiva, España se enfrenta a un reto totalmente nuevo. Este no es otro que el de dar paso a la cultura del pacto y del entendimiento entre fuerzas antiguas y nuevas con ideas totalmente diferentes del modelo de país que se debe construir. De no conseguir un acuerdo en las próximas fechas, algo que, por el momento, parece la realidad más plausible, estaríamos abocados a la convocatoria de unas nuevas elecciones generales que se celebrarían, probablemente, en el mes de abril y cuyos resultados son absolutamente inciertos.